La vida con Alexa

“¡Qué miedo, vivir rodeado de micrófonos que vete a saber quién escucha!”. ¿Cuántas veces habré escuchado esa frase o similares? un montón, pero realmente no es algo novedoso, no es nada nuevo que alguien pueda escuchar lo que estamos hablando: – Oye Siri, – OK Google, –Hey Cortana … son solo tres ejemplos, quizás los más conocidos de elementos que escuchan lo que decimos, o siendo más específicos, que pueden reaccionar antes nuestra voz.

Pero no es la primera vez que esto es posible, realmente siempre ha sido posible escuchar las conversaciones de la gente, al menos al teléfono. ¿Cómo creéis que se comprueba la calidad de los primarios de voz?, ¿cómo se comprueba si una línea o varias tienen eco?, efectivamente, escuchando, entre otras cosas obviamente.

El tema es que hablamos por teléfono sin ningún temor, o llevamos en el bolsillo un micro abierto esperando a escuchar “Ok Google“, pero nos preocupamos si ese teléfono tiene forma de altavoz y está en una mesa, debería preocuparnos lo mismo los dos, incluso más el teléfono, que siempre va con nosotros, el altavoz no, pero esa es otra historia.

Independientemente de los problemas más o menos imaginarios que tengamos es cierto que un altavoz de este tipo puede ser muy útil, de hecho no conozco a nadie que tenga uno y que diga que es un aparato inútil, todo lo contrario.

En mi caso el altavoz vino en un pequeñito de Amazon hace unos meses para que lo probara, y aunque al principio no era más que un despertador caro, poco a poco fue adquiriendo nuevas funcionalidades hasta que a día de hoy lo utilizo con total normalidad para las tareas más insospechadas, desde gestionar la agenda hasta jugar al Trivial.

El altavoz per se es una buena herramienta pero se puede completar muy fácilmente con elementos terceros, como por ejemplo algún enchufe o bombilla, de hecho la experiencia de encender alguna luz con la voz es fantástica, el utilísimo para mi “Alexa enciende la luz de la mesa” es una experiencia pues me ha ahorrado el tener que encender y apagar el flexo que tiene un enchufe un poco extraño.

Pero la gracia no está en encender luces, que te diga la temperatura o escuchar tu podcast favorito, la gracia está en la combinación de todo esto. Las famosas rutinas que hacen un montón de cosas a la vez, por ejemplo es posible configurar una rutina para empezar a trabajar que ponga música ambiental, encienda las luces, ponga la temperatura a 20ºC, etc… y todo sin apretar ni un solo botón.

¿Todo esto es necesario? Por supuesto que no y entra dentro de la bolsa de cosas innecesarias pero que nos hacen la vida más fácil.

No quiero terminar este artículo sin volver al inicio, ¿nos escuchan?, pues creo que de la misma manera que con un móvil en cualquier momento, ¿tu móvil responde al famoso OK Google, o el que toque, sin tocar la pantalla?, si es así tienes el mismo problema. Y estoy totalmente convencido que cuando decimos algo y no nos entiende la máquina lo más seguro es que esa frase la escuche alguien para afinar el sistema, así que seguro que algo de lo que decimos se escucha por alguien a quien no conocemos y que no nos conoce, seguro.

Os dejo mientras escucho un poco de música con mi echo.

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